Archivo mensual: diciembre 2011

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Edimburgo desde el castillo


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Stirling


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Edimburgo de noche


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West Princess Street Gardens


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La isla de Skye


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Loch Lomond


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Glasgow


Esperando…

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Cuando hay peques en casa, siempre parece que estemos esperando algo…

Habremos sido buenos?


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Érase una vez que los boticarios tenían el mismo caché que los curas, los médicos, los banqueros y los alcaldes.

Hoy, mañana y pasado… están de huelga y hacen que te encuentres estas imágenes tan poco frecuentes por las calles.

Hablando de Farmacias, historias y épocas…. un cuento de filosofía sufí para que podáis reflexionar conmigo.

Dice así:

Nasrudin estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos a qué profesión podía dedicarse.

Ellos le dijeron:
– Bueno, Nasrudín, tú eres muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas.
– Podrías abrir una farmacia.
Se fue a casa, pensó en ello y dijo:
– Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico.
Claro que Nasrudín estaba pasando por uno de esos momentos en los que deseaba ser muy prominente y muy importante. Se dijo:
– No voy a abrir solamente un herbolario o una farmacia que se ocupe de hierbas.
– Voy a abrir algo enorme y a producir un impacto significativo.
Compró una tienda, instaló las estanterías y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar el exterior colocó un andamio, lo cubrió con sábanas y trabajó detrás de él. No le dejó ver a nadie qué nombre le iba a poner a la farmacia, ni cómo estaba pintando el exterior.
Después de varios días, distribuyó folletos que decían: “La gran inauguración es mañana a las nueve“. Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores vinieron y se quedaron de pie esperando frente a la nueva tienda. A las nueve en punto salió Nasrudín, y con gesto teatral quitó la sábana que cubría la fachada de la tienda, y había allí un enorme cartel que decía “Farmacia cósmica y galáctica de Nasrudin“, y debajo, con letras más pequeñas: “Armonizada con influencias planetarias“.
Muchas personas quedaron muy impresionadas, y él hizo muy buenos negocios ese día. Por la tarde, el maestro de la escuela local fue y le dijo:
– Francamente, Nasrudín, esas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas.
– No, no, – dijo Nasrudín
– Todas las afirmaciones que hago acerca de influencias planetarias son absolutamente ciertas.
– Cuando el sol se levanta, abro la farmacia ..
– .. y cuando el sol se pone, la cierro.

Ahora hay que buscar mucho para encontrar una abierta… ¿será que hay eclipse?


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Mi nueva adquisicion!, originalmente cargada por rutroncal.

Es mi nueva adquisición, hoy como todos los Domingos he bajado a comprar la prensa y con una de las revistas me «regalaban» por 4,95€ el libro de Bucay.

Para lo que leéis el blog de vez en cuando, sabéis que es un autor que me gusta mucho, no sólo por su gran recopilación de cuentos de otras culturas y épocas, sino también por sus reflexiones.

Este libro es una reedición, de hecho es de 1997, pero creo que es atemporal tal y como lo explica.

Son 20 pasos que te hacen ir adquiriendo ciertos hábitos saludables, no sólo con respecto a la relación con nosotros mismos, sino también a nuestra relación con los demás.

Asimismo, el libro comienza con una fábula que te hace ser consciente de cómo en ocasiones nos complicamos la existencia tratando de buscar las 1000 y 1 alternativas sin darnos cuenta de que probablemente con las 10 primeras tendríamos la respuesta.

La fábula dice así:

Hace muchos años, en plena carrera espacial, Estados Unidos y la Unión Soviética se esforzaban en ser los primeros en llegar a la luna. La vanidad, el reconocimiento mundial, el prestigio científico y el presupuesto de la NASA y su equivalente ruso estaban en juego.

La tecnología era por supuesto la clave. Tecnología y desarrollo al servicio de cada problema, de cada detalle, de cada situación que, con seguridad, se iba a presentar o que imprevistamente podía llegar a presentarse; sobre todo de cara a los efectos de la ausencia de la gravedad y a los demás factores de la vida en el espacio.

La experiencia conllevaba dos grandes pasos, comunes a toda exploración científica: primero, hacerlo posible y, segundo registrarlo todo. Dado que la informática no contaba todavía con microchips, era esencial que los astronautas realizaran registros exactos en vivo y por escrito de cada vivencia, situación, problema o descubrimiento. Esto condujo a un problema tan menor en apariencia, que nadie había pensado en él antes de lanzarse al proyecto: sin gravedad la tinta de los bolígrafos no corre. Este pequeño punto pareció ser crucial en aquellos tiempos. El grupo que consiguiera resolver esta dificultad ganaría, al parecer, la carrera espacial. Nunca antes en la historia del mundo la caligrafía había resultado tan importante.

El Gobierno de Estados Unidos invirtió literalmente millones de dólares en financiar a un grupo de científicos para que pensaran exclusivamente en este punto. Al cabo de algunos meses de tarea incansable, los inventores yanquis presentaron un proyecto ultrasecreto. Se trataba de un bolígrafo que contenía en su interior un mecanismo de minibombeo, que desafiaba la fuerza de la gravedad. El artefacto era perfecto. Este pequeño invento permitió destrabar, primero, un viaje a la Luna y, después, produjo un cambio fenomenal en la fabricación de bolígrafos (para bien y para mal, gracias a este episodio, toda una generación de jóvenes pudo escribir grafítis obscenos y declaraciones de amor profano en los techos de sus aulas y en los baños de todo el mundo).

Estados Unidos llegó primero a la Luna, pero ciertamente no fue porque los rusos no hubieran podido resolver el tema de la tinta. De hecho, ellos habían solucionado ese problema unas horas después de detectar la dificultad planteada por la ausencia de gravedad… los científicos de la Unión Soviética simplemente renunciaron a los bolígrafos y decidieron reemplazarlos por lápices.

¿y a vosotros qué os parece?


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